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La tecnología “Blockchain” o “cadena de bloques”, con la que por ejemplo funciona la moneda virtual bitcoin, cambiará el mundo y la relación de los ciudadanos con el mundo digital, según coincidieron en señalar varios expertos en un foro, celebrado en la sede de EFE en Madrid.
El uso de esta tecnología y cómo ésta comenzó a implementarse en diferentes industrias como la banca, la logística, la música o los medios de comunicación fueron centro de esta reunión, celebrada bajo el lema “Tocando Blochain: casos reales”.
El encuentro, organizado por Observatorio Blockchain en colaboración con CriptoNoticias, Blockchain Barcelona y Loom House, es la primera de diez reuniones que se celebran para dar a entender esta tecnología al público general.
En el acto, moderado por la periodista y fundadora de la plataforma Oléchain, Covadonga Fernández, intervinieron el consejero delegado de NodalBlock, David Lanau; el fundador de Bit2Me, Leif Ferreira; el responsable de Centro de Competencia Blockchain de Grant Thornton, Luis Pastor; y el fundador y director ejecutivo de BanQu, Ashish Gadnis.
La apuesta por la bancarización colectiva y por el bitcoin “es la prueba tecnológica de cómo los seres humanos pueden colaborar a escala mundial para solventar problemas globales, en este caso, uno de los pilares más arraigados en la humanidad: el dinero”, explicó el fundador y consejero delegado de Bit2Me.
En lo referente a la creación de entornos de colaboración donde conviva el negocio, la regulación y la tecnología, Luis Pastor dijo que “Blockchain ha posibilitado este tipo de entornos a través de consorcios, donde actores de diferentes sectores comparten la misma mesa“.
Por su parte, el consejero delegado de NodalBlock aseguró que su empresa “ya tiene en el mercado una plataforma para certificar cualquier tipo de archivo digital” y que en los próximos meses, no solo lanzará un exclusivo sistema de ciberseguridad basado en la identidad digital, sino que también presentará una plataforma donde varios individuos podrán firmar electrónicamente.
Ashish Gadnis, que se crió en uno de los barrios más pobres de Bombay, explicó por videoconferencia que creó la aplicación móvil BanQu, que trabaja para incluir en el sistema financiero a los más de dos mil millones de personas excluidas en el mundo a través de la tecnología Blockchain.
Bajo el convencimiento de que “cuesta caro ser pobre”, afirmó que alrededor de 10.000 personas trabajan con esta aplicación, de las cuales 5.000 son refugiados.
Por último, la periodista Covadonga Fernández destacó las bondades de esta tecnología y se mostró segura de que el Blockchain “cambiará el mundo y revolucionará nuestras vidas”.
Fuente: +INFO24
Un grupo de investigadores rusos y estadounidense desarrollaron un potente sistema de 51 qubits, algo inédito hasta la fecha. Este tipo de tecnología permite hacer varias tareas complejas y en simultáneo.
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| Permite analizar varias operaciones complejas en simultáneo |
Un grupo de investigadores de Estados Unidos y Rusia logró generar la computadora cuántica más potente del mundo. Así se anunció en el marco de la IV Conferencia Internacional de Tecnologías Cuánticas ICQT 2017, en Moscú.
El físico cofundador del Centro Ruso de Física Cuántica e investigador de Harvard Mikhail Lukin informó que se desarrolló un equipo sobre la base de un esquema de 51 qubits o cubits, una unidad mínima que reemplaza los bits y permite hacer nuevos algoritmos.
Con este innovador sistema se logró analizar el comportamiento de una compleja nube de partículas ligadas, algo que es imposible resolver con una computadora clásica, debido a la cantidad de recursos que se requiere.
El resultado de esta tarea, que fue mejor que el esperado, propiciará nuevas pruebas. De hecho, Lukin y su equipo planea utilizar el sistema para implementar el algoritmo cuántico de Shor que se podría utilizar para quebrantar los cifrados basados en RSA.
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| El procesador de 51 qubits fue presentado en la IV Conferencia Internacional de Tecnologías Cuánticas, en Moscú |
La computación cuántica es el nuevo paso en el desarrollo de la tecnología informática porque permitiría resolver tareas que a los equipos convencionales le llevaría miles de millones de años.
La piedra fundacional son los qubit, que se basan en elementos cuánticos, como átomos fríos, iones o fotones, que por su naturaleza pueden estar en superposición.
Los bits, por el contrario, son binarios y sólo pueden estar encendidos o apagados. En cambio los qubits pueden combinar varios estados a la vez.
Esta habilidad es lo que le permite a una computadora cuántica realizar gran cantidad de cálculos en simultáneo.
Según se explicó en la conferencia, se utilizaron qubits basados en átomos fríos en suspensión que, por medio de sus interacciones, pudieron resolver operaciones complejas.
El equipo presentado por el equipo de investigadores liderados por Lukin es un verdadero hito, ya que hasta el momento no se había logrado construir un dispositivo de 51 qubits.
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| El sistema tiene aplicación en la comunicación informática, la ciencia y la medicina |
Esta computadora supera ampliamente el procesador de 17 qubits de IBM del que tanto se habló en el último tiempo y con el cual se están llevando adelante pruebas. Es incluso más potente que el chip de 49 qubits con el cual se estaría trabajando dentro del laboratorio cuántico de Google.
Sus aplicaciones
Los usos que se le pueden dar a este tipo de tecnología son múltiples. Es que al poder estar en varios estados en simultáneo puede resolver operaciones complejas en segundos.
Tan solo por dar un ejemplo, un sistema basado en bits para descifrar una contraseña analizaría las diferentes combinaciones posibles una a una, en cambio el qubit puede procesar todas esas opciones en simultáneo y dar una respuesta casi inmediata.
La computación cuántica se podría emplear para la comunicación, ya que permitiría codificar la información de manera más segura. También se podría utilizar para simular reacciones químicas y así producir grandes desarrollos para la ciencia y la medicina.
Fuente: Infobae
Investigadores de la Universidad de Washington (EE.UU.) inventaron un teléfono móvil que no requiere del empleado de baterías convencionales para su funcionamiento.
En su lugar, la energía proviene del medio ambiente. Es decir, el aparato se carga por medio del medio ambiente. Un modelo “verde” y, aparentemente, sostenible por energía renovable. Este proyecto supone un importante salto cualitativo de cara a eliminar este componente potencialmente contaminante y cuyo principal inconveniente es su durabilidad y deterioro conforme se alcanzan sus ciclos de vida.
La idea consiste en un método que recolecta los pocos microvatios de potencia que requiere de señales de radio o luz del ambiente para generar dosis de energía constantes. Para llevar a cabo la investigación el equipo incluso lo probó con llamadas a través de la plataforma Skype.
El resultado fue satisfactorio, logrando que el prototipo de terminal, que se encuentra aún en una fase muy embrionaria, pudiera recibir y transmitir voz con una estación base. De hecho, este es uno de los aspectos más importantes, ya que la energía requerida por este “celular sin batería” se almacena por una estación a distancia situada a 31 metros, siendo este, precisamente, uno de los problemas: si el usuario no se encuentra en el radio de emisión no funciona.
Este prototipo, fabricado a partir de una serie de componentes electrónicos comerciales ya disponibles en el mercado, puede dar pie al desarrollo de una nueva tecnología para que, en un futuro, se eliminen definitivamente el uso de baterías convencionales. Aún así, los investigadores se mostraron cautos con el descubrimiento y hablan más bien en términos de creencia. “Hemos construido lo que creemos que es el primer teléfono móvil que consume casi cero energía”, apunta en un comunicado el coautor del proyecto Shyam Gollakota, profesor asociado de la Escuela Paul G. Allen de Ciencias de la Computación e Ingeniería de la Universidad de Washington.
“Para lograr el realmente y extremadamente bajo consumo de energía que necesita para funcionar un teléfono mediante la recolección de energía del medio ambiente tuvimos que, fundamentalmente, replantear la forma en que estos dispositivos están diseñados”, asegura.
En cuanto a la metodología propuesta, el equipo de ingenieros y científicos probaron a eliminar un paso de “elevada necesidad energética” para la mayoría de transmisiones móviles actuales, reconvirtiendo así las señales analógicas que transmiten el sonido en datos digitales que un teléfono puede comprender. Sin embargo, este proceso consume una elevada energía que, hasta ahora, no es posible diseñar un terminal que pudiera confiar en fuentes de energía ambiental.
En su lugar, relatan los expertos, el prototipo aprovecha las pequeñas vibraciones que se recoge del micrófono o altavoz cuando se realiza una llamada telefónica para recargarse. Es decir, retroalimentándose de su propia energía y sin utilizar, en teoría, un sistema de carga hacia la red eléctrica. Para transmitir la voz, el dispositivo utiliza las vibraciones del micrófono para codificar los patrones de voz en las señales reflejadas. Para recibirlo las convierte (las señales de radio codificadas) en vibraciones de sonido que pueden ser capturadas por el propio altavoz.
El proyecto describe una antena conectada a estos componentes capaces de convertir ese movimiento en cambios en la señal de radio analógica estándar emitida por una estación base móvil.
Este proceso codifica, según los expertos, los patrones de habla en las señales de radio reflejadas de una forma que no requiere de prácticamente ninguna potencia. El diseño de esa estación base, ideada para transmitir y recibir las señales de radio, no es perfecto. Los expertos creen, sin embargo, que se puede materializar en una tecnología capaz de integrarse en la infraestructura de red móvil convencional o routers Wi-Fi, utilizados para hacer llamadas.
Fuente: +INFO24
Los robots típicos que se usan para explorar superficies de otros mundos, como por ejemplo la de Marte, son portentos de la tecnología, pero no están preparados para circular por ambientes de muy baja gravedad, característicos de los cuerpos celestes pequeños. Si se les enviase por ejemplo a pequeñas lunas o asteroides, a esos robots les ocurrirían cosas como perder la tracción de sus ruedas, las cuales pasarían a girar descontroladamente. Tengamos en cuenta que la gravedad en Fobos, un minúsculo satélite de Marte, es mil veces más débil que en este. Por otra parte, para la mayor parte de estos robots, una caída que les deje tumbados “panza arriba” implica el final de su misión, pues ya no podrán darse la vuelta ni seguir avanzando.
En la imagen, recreación artística de un robot-erizo desplazándose por la superficie de una luna de Marte.
(Foto: NASA/JPL-Caltech/Stanford)
Una manera de superar todos estos problemas es recurrir al diseño de robots especiales, creados específicamente para explorar los cuerpos menores del sistema solar, como por ejemplo asteroides, cometas y pequeñas lunas como Fobos. Y aquí entra en escena el robot Hedgehog (erizo), en fase de desarrollo por especialistas de la Universidad de Stanford en California, el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena, California, y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, todas estas entidades en Estados Unidos.
Hedgehog es un robot de una clase diferente que saltaría y daría volteretas sobre la superficie en vez de moverse haciendo girar ruedas. Tiene la forma de un cubo y puede avanzar y realizar su trabajo sin importar el costado sobre el que aterrice.
El concepto básico es un cubo con púas que se mueve gracias a girar y frenar volantes de inercia internos. Las púas protegen al cuerpo del robot contra los rasgos abruptos del terreno y actúan a modo de pies cuando salta y cuando rueda sobre sí mismo dando volteretas.
Las púas también podrían albergar instrumentos tales como sondas térmicas para tomar la temperatura de la superficie a medida que el robot da tumbos.
Dos prototipos del Hedgehog, uno de la Universidad de Stanford y otro del JPL, fueron puestos a prueba por el equipo de Issa Nesnas y Robert Reid a bordo de aviones de la NASA durante periodos de muy baja gravedad (por descenso) en vuelos parabólicos.
Estos robots demostraron varios tipos de maniobras que serían útiles para moverse sobre cuerpos pequeños de gravedad reducida. Los investigadores probaron dichas maniobras sobre diferentes materiales que simulan una amplia variedad de superficies: arenosas, rugosas y rocosas, deslizantes y heladas, y blandas y desmenuzables.
El análisis detallado de la conducta de los robots durante las pruebas ha permitido confirmar la validez de su diseño realizando saltos y volteretas controlados en entornos parecidos a los de un cometa.
En una de sus maniobras más simples y comunes, Hedgehog puede, tras apuntar en la dirección correcta, ya sea saltar hacia grandes distancias usando una o dos púas, o dar tumbos a lo largo de distancias cortas mediante la rotación de caras. Hedgehog normalmente da grandes saltos hacia un objetivo de interés, seguidos por pequeños tumbos a medida que se acerca.
Durante uno de los experimentos en vuelos parabólicos, los investigadores confirmaron que Hedgehog puede también efectuar una maniobra "tornado", en la cual el robot gira de forma agresiva para lanzarse a sí mismo desde la superficie. Esta maniobra podría ser utilizada para escapar de un agujero arenoso u otros sitios en los que de otro modo el robot quedaría atrapado.
El prototipo Hedgehog del JPL tiene ocho púas y tres volantes de inercia. Pesa unos 5 kilogramos (11 libras), pero los investigadores prevén que podría llegar a más de 9 kilos (20 libras) una vez equipado con cámaras y espectrómetros. El prototipo de la Universidad de Stanford es algo más pequeño y ligero, con púas más cortas.
La construcción de un robot del tipo de Hedgehog tiene un coste relativamente bajo comparado con la de un robot tradicional con ruedas, y muchos de ellos podrían ser reunidos para un mismo vuelo. La nave nodriza podría liberar bastantes robots a un tiempo o por etapas, dejándoles distribuirse por el terreno a fin de explorarlo. Esto aumentaría las probabilidades de hacer descubrimientos científicos importantes en la superficie previamente inexplorada de otro mundo.
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