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| Hormiga roja de fuego. (Ministerio de Medioambiente japonés) |
Las hormigas rojas de fuego son un tipo de hormiga originaria de Sudamérica, venenosa y que se reproduce y expande a un ritmo acelerado. Según 'Asian Review', este tipo de insencto ha ido apareciendo durante los últimos meses en distintos puertos japoneses.
En Osaka se descubrieron 100 la semana pasada y otras 50 esta semana, incluidas varias aladas y una reina. ECO Actividad social Quince puertos japoneses están siendo inspeccionados de forma exhaustiva después de que se hayan encontrado hormigas rojas de fuego en el puerto de Osaka.
Las hormigas rojas de fuego son un tipo de hormiga originaria de Sudamérica, venenosa y que se reproduce y expande a un ritmo acelerado.
Entre los ejemplares hallados en Osaka se ha encontrado una reina, lo que ha alertado a las autoridades, pues llegan a poner 3000 huevos diarios. Su velocidad de colonización obligó a que Nueva Zelanda gastase un millón de dólares en acabar con una plaga de hormigas rojas en 2011.
Las hormigas rojas son venenosas. Cuando muerden se siente un fuerte y doloroso ardor en la zona afectada (80 personas han fallecido por shock anafiláctico tras recibir la mordedura de este insecto).
Según Asian Review, las hormigas rojas de fuego han ido apareciendo durante los últimos meses en distintos puertos japoneses. En Osaka se descubrieron 100 la semana pasada y otras 50 esta semana, incluidas varias aladas y una reina.
Las aladas pueden volar distancias de 10 kilómetros si tienen viento favorable, y por ello el ministerio está revisando también los alrededores de los puertos para eliminar los nidos.
Las autoridades sobre todo vigilan las grandes mercancías que vienen de China. Allí tienen una verdadera plaga de este tipo de hormiga, que está reproduciéndose a un ritmo alarmante.
20minutos.es
Es un escarabajo de más de 47 millones de años. La Patagonia tiene mucho para contar sobre la historia de la vida en la Tierra. Fósiles de dinosaurios que se encuentran entre los más grandes del mundo, troncos de palmeras que hablan de épocas mucho más cálidas, animales marinos en laderas de montañas. Son llamativos, espectaculares, sin embargo, otros organismos mucho más pequeños también brindan información fundamental para conocer el pasado de la región y del planeta.
En ese sentido, se publicó este año en una revista científica el hallazgo de un insecto fosilizado, un escarabajo de 11,75 milímetros único en el mundo, cerca de Pilcaniyeu, que tiene una antigüedad de 47,5 millones de años.
Su descubridor es el paleontólogo Julián Corsolini, director del Museo Dr. Rosendo Pascual del lago Gutiérrez en Bariloche, y la investigación de sus características más la publicación del trabajo científico, la realizó junto al biólogo Leonardo Ramírez del Centro Austral de Investigaciones Científicas de Ushuaia, y al biólogo recientemente fallecido Osvaldo Di Iorio de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.
Fuente: rionegro.com.ar
La mosca más grande del mundo enfrenta nueva competencia: dos especies que estaban empolvándose en viejos gabinetes de museos.
Por James Owen
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| Foto: Andre Alves |
Con envergaduras del ancho de una mano y cuerpos del largo de un dedo, los insectos recién descritos son tan asombrosos como Gauromydas heros, el pariente que tiene el récord mundial.
Unos científicos identificaron a G. mateus y G. papaveroi entre 14 especímenes olvidados en colecciones de Brasil, Francia y Costa Rica que datan de la década de 1930.
Según la líder el estudio, Julia Calhau, del Museo de Zoología de la Universidad de São Paulo, Brasil, dichos especímenes son los únicos ejemplares conocidos de las dos especies nuevas.
Con cuerpos de hasta 4.3 centímetros y envergaduras de hasta 9 centímetros, ninguna de las especies de la pequeña muestra compite contra los ejemplos más grandes de G. heros.
No obstante, Calhau considera que la competencia no ha terminado, pues podrían encontrar más moscas en museos o en sus hábitats naturales de Centro y Sudamérica.
“La variedad de tamaños de G. heros es muy amplia –de 32 a 70 milímetros- y la longitud de las dos especies nuevas también podría variar drásticamente”, comenta Calhau, cuyo estudio fue publicado el 26 de noviembre en la revista Zootaxa.
Gigantes esquivos
Aunque las etiquetas de los especímenes museográficos informaban que fueron capturados en localidades de Argentina, Brasil y Costa Rica, será muy difícil rastrear a sus descendientes vivos.
Calhau señala que nada se sabe de la vida de G. mateus y G. papaveroi, y enfatiza que hasta las moscas Gauromydas que se conocen son increíblemente esquivas.
Torsten Dikow, entomólogo investigador del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano, en Washington, D.C., es experto en moscas avispa (Mydidae), familia a la que pertenecen estos colosos.
A pesar de ello, nunca ha puesto los ojos en una mosca Gauromydas viva. “Sabemos muy poco de su biología, porque rara vez pueden observarse”, dice Dikow, quien no fue parte del equipo de estudio.
Una explicación es que “las moscas son, simplemente, raras” y las adultas “están activas durante un periodo corto del año”, agrega.
Además, los adultos alados imitan el aspecto y la conducta de vuelo, elevado y rápido, de unas avispas grandes del género Pepsis, conocidas como avispas caza tarántulas.
De esa manera, las moscas ahuyentan a sus depredadores; y de paso, también ahuyentan a los entomólogos.
Si bien las moscas Gauromydas son inofensivas, “seguro no querrás que te pique una de esas avispas”, dice Dikow.
Pistas en hormigueros
Mucho de lo que sabemos de las moscas gigantes lo debemos a un investigador que se las ingenió para localizar sitios de reproducción de G. heros en el sureste de Brasil, en la década de 1940.
Los científicos observaron a los insectos apareándose cerca de nidos de hormigas cortadoras de hojas, donde depositaban sus huevos. Las gordas larvas se alimentaban con larvas de escarabajo que buscan comida en cámaras de desechos de hormigas.
En cuanto a los adultos, “creo que son comedores de néctar, pues han desarrollado estructuras bucales y se les ha visto visitando flores”, señaló Calhau.
Lo mismo podría decirse de las especies recién descubiertas, añade, pues las etiquetas de identificación revelan que algunas de las moscas monstruo fueron capturadas usando néctar de agave como cebo.
El tiempo dirá si G. mateus y G. papaveroi se quedarán con el título de la mosca más grande, aunque es poco probable que compitan por el título de peso pesado del reino de las moscas.
Las moscas de la familia Pantophthalmidae, a veces llamadas moscas barrenadoras de la madera, “son más cortas, pero podrían ser más pesadas porque son más robustas”, dice Dikow.
Con todo, también es muy difícil encontrarlas. Así que no te preocupes, no vas a necesitar un matamoscas más grande.
(ngenespanol.com)
Lo realizaron mediante técnicas genéticas; en 2014, unas 580.000 personas murieron por malaria en todo el mundo
WASHINGTON.— Científicos dispuestos a acabar con la picadura que provoca la malaria han producido una cepa de mosquitos que portan genes que bloquean su transmisión, con la idea de que puedan reproducirse con otros miembros de su especie y que su descendencia no propague la enfermedad.
El avance fue publicado hoy en dos estudios en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Los investigadores explicaron que utilizaron la edición de genes, una técnica de ingeniería genética en la que el ADN puede ser insertado, reemplazado o borrado de un genoma en especies pertenecientes a las llamadas Anopheles stephensi, que propagan la malaria en zonas urbanas de la India. El gen antiparasitario actúa sobre dos proteínas clave producidas durante la fase infecciosa del parásito de la malaria Plasmodium falciparum.
Los científicos insertaron el ADN en la línea germinal -células que pasan a través de los genes de generación en generación- de las especies, creando mosquitos que portan genes que previenen la transmisión de la malaria produciendo anticuerpos bloqueadores de la enfermedad que se transmiten a un 99,5 por ciento de las crías.
La malaria se contagia a través de la picadura de mosquitos hembra infectados en seres humanos.
El objetivo del proyecto es liberar mosquitos genéticamente modificados para que puedan aparearse con mosquitos salvajes y que sus genes bloqueadores de la malaria entren en su reserva genética y finalmente desborden a la población, impidiendo la posibilidad de que estas especies puedan infectar a personas.
Objetivo en 10 generaciones
"Se puede propagar a través de la especie con una gran eficiencia, incrementándose desde un 1 por ciento hasta un 99 por ciento en 10 generaciones", indicó Valentino Gantz, biólogo de la Universidad de California-San Diego.
El también biólogo de la Universidad de California-San Diego, Ethan Bier, ha calificado el proyecto como "una potente herramienta para el control sostenible de la malaria", al ser posible que los mosquitos de toda una región puedan portar genes antimalaria.
"No estamos diciendo que esta estrategia pueda erradicar la malaria por sí sola", añadió Anthony James, biólogo molecular de la Universidad de California-Irvine.
Pero junto a medicamentos para el tratamiento y la prevención, las futuras vacunas, el uso de mosquiteros y la erradicación de lugares de reproducción, podría tener un papel importante en la eliminación de la malaria, declaró James.
La Organización Mundial de la Salud estima que habrá 214 millones de casos de malaria en todo el mundo en 2015 y 438.000 muertes, la mayoría de ellas en África Subsahariana. Solo en 2014, alrededor de 580.000 personas murieron a causa de la malaria en todo el mundo.
Agencias Reuters y EFE
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